Hay viajes que no se planifican; se imponen por el peso de una promesa.
Estas páginas guardan los fragmentos de una juventud vivida al límite en el Madrid de los años setenta: el olor a tinta negra de multicopista en sótanos fríos, la complicidad en los pisos francos, las carreras esquivando registros y la palabra dada a un amigo que prefirió el exilio en Lisboa antes que vestir el uniforme del régimen
.
Entre el golpe amargo de una traición en Mérida, doce agónicos kilómetros a nado a merced de las corrientes heladas del Guadiana
y la increíble carambola de un encuentro en una carretera de Elvas, este cuaderno no busca ser un relato de ficción. Es el registro atado a la memoria de aquellos días: el testimonio de un tiempo en el que arriesgábamos la vida por un ideal
y donde descubrimos que la solidaridad de los extraños es la única corriente capaz de mantenernos a flote
.