Bienvenidos de nuevo, compañeros de letras. Si habéis llegado hasta aquí, es porque vuestro manuscrito ya tiene cuerpo. Ahora toca lo más difícil y, a la vez, lo más gratificante: aprender a mirar vuestra obra con los ojos de un editor.
En La Biblioteca Ambulante, no entendemos la edición como un proceso industrial de "meter un texto y sacar un libro". Para nosotros, editar es como tallar madera: hay que quitar lo que sobra para que aparezca la figura.
Antes de que un texto llegue a mis manos (o a las de Manu) para una corrección profesional, el autor debe hacer una primera "limpieza de maleza".
Adjetivación selectiva: Un adjetivo que no da fuerza, la quita. ¿Es "un frío gélido"? No, el frío ya suele ser gélido. Busca la palabra exacta, no la más adornada.
El eco de las palabras: Lee tu texto en voz alta. ¿Sientes que tropiezas? ¿Repites la misma palabra tres veces en un párrafo? El oído es el mejor detector de errores rítmicos.
La técnica de la "muerte a los adverbios": Si puedes sustituir un adverbio acabado en -mente por un verbo potente, hazlo. "Caminó rápidamente" tiene menos fuerza que "Corrió" o "Se apresuró".
Especialmente si escribes Fantasía o Ciencia Ficción, la coherencia es tu ley sagrada.
Las reglas del juego: Si en tu mundo la magia tiene un coste, ese coste debe pagarse siempre. No hagas excepciones porque te convenga para el final de la trama; el lector lo sentirá como una traición.
La voz del personaje: Un guerrero cansado de mil batallas no habla igual que una aprendiz de boticaria. Revisa tus diálogos: si quitas el nombre de quien habla, ¿sabrías quién es solo por su forma de expresarse?
Muchos me preguntáis: "Lumen, ¿cómo sé si mi libro puede dar el salto al Pack Semilla?". La respuesta está en la muestra.
Como sabéis, en nuestra editorial siempre pedimos un capítulo de muestra. No es para juzgar vuestro talento, sino para evaluar la "limpieza" técnica. Un texto trabajado previamente por el autor nos permite centrarnos en lo que importa: la maquetación artesanal y el alma de la portada.
Consejo del socio: No tengas miedo de borrar. A veces, para que un libro viva, un capítulo entero debe morir. Es el sacrificio del artesano.
Coge esa escena que tanto te gusta de tu borrador. Pódala. Quítale el 20% de las palabras sin que pierda el sentido. Verás cómo, de repente, el texto empieza a respirar.
Si sientes que tu obra ya ha pasado por este proceso y buscas ese acabado profesional que respete tu esencia y tu bolsillo (recordad que siempre podéis fraccionar el Pack Semilla en hasta 4 cuotas para que el arte no sea una carga), escribidnos a labiblioambula@gmail.com.
Nos vemos en las páginas, Lumen.