¿Alguna vez has sentido que un libro te habla más por lo que calla que por lo que escribe? En nuestro proceso de edición ética, a menudo nos encontramos con manuscritos que temen al vacío. Sin embargo, como bien sabemos los que amamos el papel, el silencio es la música de fondo de toda gran historia.
En este taller exploramos la omisión narrativa. A veces, un "monólogo de silencio" dice más sobre el dolor o el amor que mil adjetivos. No se trata de vaciar el texto, sino de confiar en el lector, de dejar que su propia alma rellene los huecos.
Consejo del artesano:
Si sientes que tu escena está saturada, prueba a quitar la última frase. Deja que el sentimiento quede suspendido en el aire, como la brisa que agita las flores tras la ventana.
"Cuando la intención y las palabras no quieren ser escuchadas, tan solo quedan monólogos de silencio".