A menudo nos preguntan por qué en nuestro catálogo abundan la fantasía y el mundo onírico. La respuesta es sencilla: porque somos "soñadores y valientes". La fantasía no es una huida de la realidad, sino un escudo contra la "nada" y un espejo donde los pragmáticos, irónicamente, hallan un mundo objetivo.
Para escribir fantasía —como la que tanto nos gusta en Foro Libre o en las páginas de Nova Tálassa— no necesitas inventar reglas complejas, necesitas sentir. Necesitas entender que los sueños son las llaves que abren las puertas de los sentimientos.
Invitación creativa:
Atrévete a humanizar los elementos. Deja que el viento piense, que el tiempo ame. En la artesanía literaria, lo imposible es solo aquello que aún no nos hemos atrevido a soñar con suficiente fuerza.